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Situación del proyecto

 
Características
socio-económicas de la
población

Características socio-económicas de la población

3.1.- Población

La población de Lurín crece de forma acelerada y completamente desordenada a causa del constante desplazamiento y asentamiento, muchas veces ilegal, de población procedente del sur de los Andes.

De hecho, en los últimos años ha experimentado un crecimiento anual de más 10.000 habitantes. Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú (INEI) para 2006, Lurín cuenta con una población de 68.652 habitantes (55.953 en el 2005, un año antes), de los cuales 18.674 viven en Villa Alejandro, lo que supone el 27’2 % del total .

Según se desprende de los últimos datos acerca del distrito, se trata ésta de una población joven, donde el 30,7% es menor de 15 años y sólo el 5,9% es mayor de 69 años. La esperanza de vida media está en torno a los 63 años. La mortalidad infantil se sitúa alrededor del 24 por mil. Cifra muy elevada si la comparamos con España, cuya tasa no supera el 3,8 por mil.

3.2.- Nivel económico

La renta per cápita en Lurín es de 6.070 $, frente a la española que alcanza los 28.420 $. Según el INEI, uno de cada tres hogares en Lurín no satisface las necesidades básicas. Situación que se ha agravado en los últimos años, debido al alza constante de los precios de los productos de primera necesidad.

En concreto, y aunque no lo recogen todavía las estadísticas, la subida del precio del arroz a finales del año 2007 y el 2008 está siendo especialmente grave para numerosas familias de Lurín, que tienen a este producto como única fuente de alimentación. Se calcula que en Villa Alejandro hasta un 30% de la población vive con 1 $ al día y que sólo el 20% de la población laboral supera el salario de 150 $ al mes.

3.3.- Equipamiento público y calidad de las viviendas

A su vez, y siguiendo con las cifras aportadas por el Instituto Nacional de Estadística, el 80,1 % de la población de Villa Alejandro tiene acceso a la luz eléctrica, si bien únicamente el 56,7% de la población posee agua corriente y disfruta de red de alcantarillado.

Los asentamientos más recientes no disponen de agua de red por problemas legales con las instituciones públicas y usan pozos con agua de dudosa procedencia. Otras zonas son abastecidas por camiones cisterna cada varios días. La mayor parte de las calles no cuentan con pavimentación. Apenas el 50% de las casas están construidas con la normativa vigente, el resto han sido levantadas con materiales de ocasión, como esteras (el 16,1%) y chapas metálicas (el 37,7%), y en su mayoría sobre suelo arenoso (52,6%). El 18,5% de las viviendas de Villa Alejandro se consideran de invasión, es decir, no legalizadas.





Viviendas de autoconstrucción en Villa Alejandro


3.4.- Atención sanitaria

Respecto al Instituto Público de Salud, desgraciadamente cuenta con una precaria dotación en Lurín. Los medicamentos no están subsidiados y los profesionales son escasos para la demanda de asistencia primaria. Por este motivo son muchos los puestos de salud privados que han proliferado, pero a los que el acceso es minoritario por su elevado coste. Asimismo cabe destacar el incremento de puestos de medicina alternativa que surgen, aprovechando el bajo nivel cultural para captar clientes.

En cuanto a los Hospitales, el distrito carece de ellos, y para una atención médica especializada el paciente debe pagarlo personalmente, siendo reservado a unos pocos el acceso al dentista, oftalmólogo, pediatra u obstetra. Por todo ello y aunque los niveles de salud en los asentamientos de la zona no son preocupantes, sí hay dificultades de acceso a la atención sanitaria adecuada para la población, sobre todo aquella en extrema pobreza. En Villa Alejandro esta situación ha mejorado con la fundación del Centro Médico Parroquial de la Parroquia de la Sagrada Familia de Nazareth, al que se hacía referencia en líneas anteriores, el cual atiende a gran parte de la población, en concreto, en las ramas de la medicina menos cuidadas por la sanidad públicas, como las citadas anteriormente: estomatología, oftalmología, pediatría y obstetricia.

3.5.- Atención educativa

En cuanto al sector educativo, éste también registra importantes deficiencias en los colegios de los asentamientos humanos del distrito de Lurín. Según consta en el censo escolar elaborado por el Ministerio de Educación en el año 2006, el 20% de la población de Lurín no ha recibido educación primaria. El analfabetismo se centra especialmente en las mujeres, que por encima de los 55 años superan el 30% las que no saben leer ni escribir. La desnutrición es común entre las familias más pobres y afecta al 12% de los alumnos del distrito.

En Villa Alejandro existen dos centros escolares estatales, pero carecen del presupuesto necesario para dar un servicio con unos mínimos de calidad a los escolares en ellos matriculados. A la precariedad de sus instalaciones, muchas de ellas hechas con maderas y esteras y sin servicios básicos, se le une la falta de medios didácticos y técnicos para impartir las lecciones, como también el hacinamiento de las aulas. Por ello, en los hogares donde existe una mayor posibilidad económica, las familias optan por matricular a los menores en centros escolares privados, a pesar de ser costosos, puesto que reúnen mejores condiciones para el aprendizaje y el desarrollo de la persona. La calidad y el coste de los mismos es muy dispar y sólo alcanzables a hogares con ingresos periódicos fijos, lo que es poco frecuente en Villa Alejandro.

Otro de los problemas claves de la educación en este asentamiento de Villa Alejandro, es la preocupante relación directa entre nivel socioeconómico y desarrollo educativo. Las mayores tasas de analfabetismo, absentismo y fracaso escolar en educación primaria y secundaria, se encuentran en menores cuyos hogares están bajo el umbral de la pobreza.

El analfabetismo en los progenitores es un indicio para el ausentismo escolar de los menores, toda vez que cuando los padres carecen de estudios, en gran parte se despreocupan de matricular a sus hijos o no guardan un estricto celo para que éstos no falten a la escuela. Asimismo, este bajo nivel cultural en los hogares favorece el fracaso escolar (en la región de Lima Metropolitana, el 52,5% de la población menor de 18 años sufre atraso escolar), al no encontrar el menor en su casa el apoyo necesario para avanzar en los conocimientos adquiridos en la escuela.

Por otro lado, el absentismo se debe en parte a la concepción que en el mundo rural peruano (del que provienen en primera generación los pobladores de estos asentamientos) se hace de los hijos como fuente de ingresos desde su infancia, ya que es parte de su cultura ancestral que los niños trabajen antes de ir al colegio. Así pues, en Lima Metropolitana se encuentran tasas en las que casi el 25% de población infantil realiza alguna actividad informal remunerada. En Lurín, concretamente el 61,1% de los jóvenes mayores de 15 años han dejado los estudios o tratan de compatibilizarlos con un trabajo.

Por último, el nivel de pobreza en los hogares dificulta que el menor pueda contar con un material didáctico mínimo con el que afianzar y profundizar en los conocimientos adquiridos en sus jornadas lectivas. Son pocos los hogares de los asentamientos del Distrito de Lurín que cuenta con al menos un libro en el hogar. Pese a esta dificultad, cabe destacar el interés de los menores por la lectura como método de aprendizaje y entretenimiento, como muestra el habitual uso de las exiguas bibliotecas de los centros escolares, las cuales a pesar de contar con escaso y antiguo material, ofrecen el único recurso al alcance de los alumnos.





La necesidad de colegios es acuciante en Villa Alejandro


3.6.- Actividad laboral

La actividad económica del Distrito de Lurín es escasa. Carece de industrias por lo que la mano de obra debe desplazarse diariamente a otros distritos en busca de trabajo. Los únicos establecimientos empresariales se concentran en los sectores de comercio de minoristas (bodegas de productos básicos, farmacias, locutorios, ferreterías y confiterías) y hospedería (restaurantes y comedores). Ello explica cómo, a pesar de que el 52,7% de la población de Lurín está en edad laboral, el 32,4 % de ella se encuentra en paro, según los datos del 2006. Además, la calidad del empleo es muy baja, ya que sólo el 32,3 % de los que obtienen una remuneración económica por trabajar recibe prestaciones sociales y está dado de alta en la sanidad pública.

3.7.- Conflictividad social y desarrollo juvenil

El fenómeno del consumo de sustancias tóxicas y del pandillaje en el Distrito de Lurín ha ido incrementándose en los últimos años e incluso agravando con la disminución de la edad de iniciación.

Los altos niveles de desempleo, la extrema pobreza, el no contar con un oficio, el deterioro en las condiciones de vida y la exclusión social ha degenerado en el aumento del consumo de sustancias tóxicas. La drogodependencia está originando una espiral de marginación, siendo el desencadenante de la inseguridad ciudadana y la delincuencia juvenil. En Villa Alejandro son cada vez más los menores que abandonan el ciclo escolar, en busca de dinero fácil y acaban ándose en bandas de delincuentes y a ser consumidores asiduos de drogas tales como el “terokal” (pegamento que inhalan) y pasta básica de cocaína, entre otras. En estos últimos años, cada vez son más frecuentes los asesinatos de menores por peleas entre bandas rivales.





Falta de infraestructuras básicas en Villa Alejandro
 
 
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